Patología Venosa

Patología Venosa

El sistema circulatorio es un sistema cerrado formado por arterias y venas. En general, las arterias son aquellos vasos que llevan los nutrientes y el oxígeno a las células, y las venas son los vasos que se encargan de devolver la sangre desoxigenada hacia los pulmones y el corazón. El sistema linfático es un sistema abierto y unidireccional que ayuda al sistema venoso al retorno de sustancias de desecho y parte del líquido extravasado. Tanto el sistema venoso como el linfático presentan una disposición parecida y un sistema valvular que en condiciones fisiológicas evita el retorno de la sangre o de la linfa.

Las maniobras de drenaje linfático actúan conjuntamente sobre ambos sistemas. Por eso, un tratamiento combinado de drenaje linfático, prendas de compresión y ejercicio ayuda a mejorar el estado del sistema venoso y linfático.

La enfermedad venosa crónica se manifiesta de numerosas formas (dolor de piernas y pesadez, varices reticulares, edemas, cambios en la piel, úlceras). Presenta una mayor prevalencia en mujeres y empeora con la edad. Sin embargo, hay factores de riesgo modificables que se pueden controlar y sobre los cuales prestaremos una especial atención durante nuestro tratamiento. El estadio más grave de esta enfermedad, las úlceras venosas, mejoran significativamente con drenaje linfático y compresión, consiguiendo su curación en un corto periodo de tiempo.

El edema gestacional producido por los cambios hormonales también puede tratarse mediante drenaje linfático de forma segura desde el segundo trimestre del embarazo.