Fisioterapia Oncológica

Fisioterapia Oncológica

Cada día se diagnostican más y más casos de cáncer pero afortunadamente la supervivencia de los pacientes también está aumentando significativamente. Esto hace que sea necesaria una fisioterapia específica adaptada a cada tipo de neoplasia que ayude a reducir e incluso a evitar las secuelas de los tratamientos oncológicos.

En el Centro Vodder hemos desarrollado un plan de actuación, Plan Prever, que se inicia en el momento del diagnóstico, y que está enfocado a acompañar al paciente durante todo el proceso (cirugía, radioterapia, quimioterapia, Inmunoterapia) para conseguir normalizar su vida de nuevo lo antes posible. Se trata de un plan interdisciplinar, en el que trabajamos junto al equipo médico (oncólogos, ginecólogos, radiólogos, etc.) y nos adaptamos a los requerimientos de cada etapa del tratamiento oncológico.

La fisioterapia oncológica también es un gran aliado para aquellos pacientes que no hayan superado la enfermedad, que padezcan metástasis o estén con tratamientos paliativos.

Los objetivos del Plan Prever son dinámicos, varían a lo largo del proceso:

  • Antes de la cirugía. Es imprescindible que el paciente tenga información suficiente sobre la cirugía y sobre las consecuencias de esta para disminuir su miedo y ansiedad. Además, es necesario enseñarle ejercicios respiratorios y aquellos que ayudan a minimizar el dolor y el edema postquirúrgico. Se toman medidas (brazo/pierna) para poder hacer una valoración posterior y controlar una posible aparición del linfedema. Se prepara la zona a intervenir para que la recuperación sea más rápida.

  • Postoperatorio inmediato. Nuestro objetivo en esta fase es disminuir el dolor, eliminar el edema postquirúrgico, reducir las alteraciones de la sensibilidad, recuperar la movilidad articular y el rango de movimiento fisiológico, recuperar la conciencia corporal y seguir con los ejercicios linfomiocinéticos y respiratorios. Realizaremos desde este momento la educación en la prevención del linfedema que se adecuará a la situación clínica y personal de cada paciente.

  • Cuatro/seis semanas después de la cirugía. En esta fase podremos comenzar con el tratamiento de las adherencias y cicatrices. Además, empezaremos con pautas de ejercicio aeróbico y de fuerza según el estado de cada paciente. Seguiremos controlando la aparición del linfedema.

  • Antes/Durante de la radioterapia. Antes de la radioterapia debemos conseguir la amplitud articular necesaria y preparar a los tejidos para poder recibir las sesiones pautadas. La radioterapia es un factor de riesgo para la aparición del linfedema.

  • Durante la quimioterapia. Debemos seguir realizando ejercicio para reducir la quimiotoxicidad, la fatiga y el desacondicionamiento al esfuerzo. En este momento, el drenaje linfático y la movilización neural ayudan a disminuir las secuelas de la neurotoxicidad.

  • Una vez ha finalizado en tratamiento oncológico inicial. Trataremos todas las secuelas que puedan quedar, buscando recuperar ta funcionalidad completa. La vida continua.

En el caso de que exista un aumento del volumen (linfedema) en cualquier fase del proceso, se instaurará un tratamiento precoz para evitar su evolución y conseguir una disminución total del volumen. Es fundamental comenzar a trabajar con primeros signos y síntomas del Linfedema.